Edición Iberoamericana
Explorando el mundo de la comunicación

Global Media Journal

 Edición Iberoamericana        

Volumen 2, Número 3

Primavera 2005

ISSN 1550-7521


 


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Una introducción al estudio del discurso y al análisis del discurso

 

Dr. Tanius Karam 1
Universidad Autónoma de la Ciudad de México

Resumen
En este artículo se realiza una introducción al objeto del Análisis del discurso como una metodología útil en los estudios de comunicación, se explican las relaciones entre éste con la teoría del discurso (TD) y estudios del discurso (ED); se presenta una introducción a algunas teorías y se muestran las grandes etapas en su realización. Se comentan un ejemplo de aplicación.

Palabras clave: Análisis del discurso, comunicación, teoría.


Abstract
This article introduces to the objective of discourse analysis as a useful methodology in studies of communication. It explains its relationships with discourse theory and studies of discourse; an introduction is made to some theories that show the stages through which discourse carries out. An example of the application is commented.

Key words: Discourse analysis, communication, theory.


1. Cuestiones preliminares

El Análisis del Discurso (AD) es una práctica de investigación que recientemente ha sido de gran utilidad en el campo de estudio de la comunicación masiva. Al mismo tiempo en ocasiones ha devenido en abuso, tanto por la falsa creencia que el AD puede responder a todas las preguntas, como por el poco rigor con el que muchas veces se aplica. De la misma manera, como Haidar (2003, p. 79) ha subrayado oportunamente, hay una implicación ética que lleva a estudiar no sólo al discurso en sí, sino a los sujetos y sus prácticas, a desvelar las prácticas socio-históricas, culturales y políticas que en operan en la sociedades desigualitarias y asimétricas. Desde este enfoque las reflexiones sobre el discurso se extiende a la aplicación de los procesos comunicativos que abarcan las producciones semiótico-discursivas, las interacciones comunicativas constituidas par la producción, circulación y reproducción de múltiples discursos y semiósis, lo que introduce rutas analíticas de mayor alcance para la reflexión sobre la comunicación entendida como un complejo proceso humano, no reducible a los medios y sus productos.

En este artículo se realiza una introducción al objeto del AD, se explican las relaciones entre éste con la teoría del discurso (TD) y estudios del discurso (ED); a las teorías y enfoques que se pueden usar en los distintos objetos de estudio en comunicación y finalmente se resumen algunos aspectos metodológicos. Uno de los objetivos que perseguimos es realizar una paráfrasis sobre sus usos. Nada más lejano a nuestra intención que dar consejos o decir qué hacer; queremos estimular usos que se caracterizan por la creatividad e integralidad en el uso del AD en tanto práctica sistemática, una ética, un modo de observar y de registrar los fenómenos culturales y socio-comunicativos.

1.1 Atavíos del nombre ‘discurso'

El Discurso (D) se ha convertido en un término que traspasa fronteras disciplinarias. No es reducible a un ámbito específico, y su alusión puede servir para explicar fenómenos sumamente amplios tanto en la materialidad discursiva en sí como en el comportamiento de sus usuarios (productores e intérpretes). Existe una pluralidad de definiciones desde distintas perspectivas teóricas que unas veces difieren y otras coinciden. Este fenómeno puede ser explicable a partir de la convergencia de distintos factores: a) el desarrollo mismo de la historia del discurso; b) la pluralidad de autoridades y acepciones que el mismo término tiene; c) la cada vez mayor variedad de disciplinas que acuden a las teorías del discurso para explicar fenómenos, d) los distintos enfoques que se desarrollan y e) el hecho mismo de que al ser el discurso una realidad que aparece en toda práctica social, su estudio e investigación no puede estar restringido a un área.

El término Discurso (D) es un concepto polisémico; ha paso con el término que su en sustantivo común ha devenido en una cierta ambigüedad, aun cuando en los grupos de usuarios especializados hay un mediano grado de consenso sobre sus distintos significados y las escuelas de pensamientos más extendidas. Sin querer agotar la cuestión nos parece necesario hacer una referencia, aunque sea mínima de estas constelaciones. Dicha operación se justifica, sobre todo cuando el estudiante tiene que realizar trabajos más amplios en los que la definición y operacionalización es sumamente útil.

La palabra Discurso, suele ser entendida como “texto”. Genéricamente se establecen algunas diferencias el “texto” como “la manifestación concreta del discurso” es decir, “el producto en sí”; y “discurso” se entiende como “todo el proceso de producción lingüística que se pone en juego para producir algo” (Gimenez, 1983, p. 125; Lozano 1997, p.p 15-16). Un repaso a varios textos sobre Análisis del Discurso (Gutiérrez, 1988; Haidar, 1998; Abril 1995; Giménez 1983), nos permite identificar tres grandes tendencias en la conceptualización del discurso:

•  Una primera aproximación formalista (intra-discursiva) que ve al discurso como fuente de sí mismo, sea que se trate de frases o enunciados, o bien de relatos o macro-estructuras. Para comprender el texto hay que ir al marco interpretativo del mismo y en tal aproximación el estudio se puede acentuar meramente en lo sintáctico (Harris 2) o en lo narrativo, en cuanto construcción de relato (Greimas). Esta perspectiva incluye una mirada del discurso como unidad lingüística de dimensión superior a la oración (transoracional) un mensaje globalmente, un enunciado.

•  Una segunda perspectiva, enunciativa (Benveniste, Jakobson) considera al discurso como parte de un modelo de comunicación. Desde esta óptica el discurso se define como una determinada circunstancia de lugar y de tiempo en que un determinado sujeto de enunciación organiza su lenguaje en función de un determinado destinatario (tú, vosotros)”. Benveniste y Jakobson buscaban desentrañar cómo se inscribe el sujeto hablante en los enunciados que emite; es decir, cómo el enunciador aparece en el enunciado; cómo el usuario de la lengua se apropia de ella, se vincula a ella de una manera específica y deja constancia por medio de índices específicos

•  Finalmente, la perspectiva materialista del discurso de Pecheux y Robin, entiende al discurso como una práctica social vinculada a sus condiciones sociales de producción, y a su marco de producción institucional, ideológica cultural e histórico-coyuntural. Pecheux piensa que el sujeto-emitente no está en el origen del significado del discurso sino que está determinado por las posiciones ideológicas puestas en juego en los procesos sociales en los que se producen las palabras.

1.2 Los Estudios sobre el Discurso (ED), las Teorías del Discurso (TD) el Análisis del Discurso (AD)

Especificamos ahora los que conocemos como “Estudios del Discurso” (ED) y “Teoría del Discurso” (TD). Si bien en un principio entendimos estas acepciones como sinónimas, nos parecen encontrar una diferencia de matiz: la TD resume aquellos aspectos conceptuales que caracterizar al discurso como práctica social, las operaciones que se realizan y los procesos generales en los que se inscribe. Esta teoría es un conjunto de juicios sobre el discurso, sus propiedades, rasgos y eventuales usos.

Los ED suponen ya un trabajo que puede ser lo mismo documental y conceptual sin aplicación de dichos conceptos en un corpus delimitado. La diferencia de matiz consiste que entendemos la TD como un abordamiento básicamente conceptual, mientras que los ED es un grado de aplicación sobre algún realidad, sin que necesariamente medie el Análisis del discurso como metodología de análisis sobre cuerpos de textos y prácticas discursivas.

Estas tres entidades (AD, TD, ED) funcionan como subsistemas que guardan estrecha relación pero cuyas diferencias son importantes aclarar y precisar para las distintas manifestaciones que adquieren en la bibliografía en ciencias sociales. Muchos trabajos que llevan el epíteto de “Análisis de…” son en realidad revisiones conceptuales que eventualmente pueden quedar en teorización más o menos compleja sobre ciertos aspectos de la realidad (TD), elementos para explicar algunos aspectos de cierta práctica discursiva (ED). Muchas veces en estos trabajos impera el estilo ensayístico, en lugar de investigación propiamente.

El AD por su parte es una metodología, incluye un conjunto de procedimientos sobre un cuerpo previamente delimitado y sobre el cual se experimentan aplicaciones conceptuales, herramientas de interpretación. En principio este análisis era básicamente lingüístico suponía conocimientos más o menos duros sobre sintáctica, semántica y hasta fonología; con el influjo de la pragmática (desdeñada por no pocos lingüistas), las condiciones de uso y las instrucciones implícitas en el texto-discurso para los participantes del proceso de comunicación (que llamamos enunciadores y enunciatarios)

El AD se inscribe en una corriente de preocupación más amplia por el lenguaje que Iñiguez (2003) nombra en la presentación de su manual, “giro discursivo” y “lingüístico”, este hecho se ubica entre 1964 y 1974 sobre todo en la antropología, sociología, psicología y lingüística; nosotros añadimos la historia, la política y por qué no, los nacientes estudios de comunicación en Latinoamérica. El “giro supuso desviar la atención del estudio de estructuras sintácticas abstractas y frases aisladas al uso de la lengua en el texto, la conversación, los actos y prácticas discursivas, las interacciones, la cognición. Esto hizo que no pocos, interesaron por lo que se ofrecía desde los estudios del lenguaje aprendieran gramáticas formales, pero rápidamente el tipo de problemas y preguntas desplazó aquello para la cual el estudio más abstracto y formal daba respuesta. Jitrik (1990, p 51) ha resumido estos dos momentos como fundamentales en la historia de la TD: el primer momento intra-lingüístico; el segundo se da en una trama con disciplinas que integran las llamadas ciencias humanas (sociología, antropología, psicoanálisis, derecho, literatura, etc.).

No es hasta la década de los setenta que se inicia el AD con una concepción y objetivo diferentes que impacta el centro de las propias ciencias sociales. Con los aportes de la escuela materialista del discurso (principalmente su concepto de práctica social), los estudios sobre la ideología del post-althusserianismo, los avances de la lingüística, específicamente de la enunciación y la teoría de los actos de habla y las contribuciones de Foucault sobre el poder, se inicia una nueva corriente del AD que se dirige más al análisis ideológico y político del discurso. Así surge una tendencia dentro del AD cuyo objetivo no es solamente conocer los mecanismos lingüísticos utilizados por el emisor, sino también el contexto social en que se inscribe el discurso y sus mecanismos de reproducción; el también llamado Análisis del Discurso Político (ADP) tiene como interés fundamental el analizar el discurso, no por el discurso mismo, sino por la ideología que se entiende desde esta perspectiva como la movilización del sentido al servicio de las relaciones disimétricas del poder.

Los ED, TD y AD no pueden ser caracterizados únicamente como una teoría o un método; constituyen un giro en el pensamiento social: la desviación de estructuras abstractas, oraciones aisladas y dirigirla al uso de la lengua, el texto, la conversación, los actos discursivos, las interacciones; es una forma distinta de ver acercarnos a la realidad social, un cambio de estatus acordado a los textos y una crisis misma del paradigma de las ciencias del lenguaje y de la comunicación. El AD y los ED se han usado con mucha frecuencia en los estudios de comunicación para desvelar los abusos del poder y la descripción de las operaciones que enunciadores-enunciatarios realizan para producir, distribuir e interpretar conjuntos de discursos sociales. El AD se ha convertido en un medio útil y valioso al servicio de la crítica y del cambio, a favor de quienes tienen negado el acceso a los medios y viven algún tipo de marginalidad.

El uso del AD, ED no es reducible a los medios sino a toda situación social. Para Calsamiglia y Tusón (1997, p. 26) el AD es un instrumento que permite entender las prácticas discursivas que se producen en todas las esferas de la vida social en las que el uso de palabras —oral y escrito— forma parte de las actividades que en ellas se desarrollan. Se puede aplicar a ámbitos muy diversos como la sanidad, la divulgación del saber, la administración de la justicia, las relaciones laborales, la traducción, la enseñanza y por supuesto lo medios de información colectiva. Allá donde se dan relaciones interpersonales a través del uso de la palabra y personas con características diferentes (edad, sexo, lengua, nivel de conocimiento, origen de clase, origen étnico, profesión, estatus…) se ponen en contacto (hombre y mujeres, enseñanzas y aprendices, médicos y paciencias, especialistas y legos, administradores y usuarios de la administración, anunciantes y consumidores).

1.3 Objeto de los estudios sobre el discurso y el análisis del discurso

Al incursionar y trabajar con AD, ED y TD se necesita una perspectiva muy amplia en la concepción del lenguaje, la acción social y la comunicación (siempre en su sentido más amplio como fenómeno socio-cultural) es por ello que con frecuencia provienen no pocas quejas desde el campo de la comunicación ya que para aplicar cabalmente los usos y modos es necesario introducirse a nociones de varias disciplinas como la antropología o lingüística, a orientaciones como la etnografía de la comunicación, el interaccionismo simbólico o la etnometodología. El AD y los ED son instrumentos metodológicos y teóricos que ayudan a entender las prácticas discursivas que se producen en todas las esferas de la vida social; se puede aplicar a ámbitos como la sanidad, la divulgación del saber, las relaciones profesionales (médico-paciente, maestro-alumno, abogado-cliente…), la traducción y la enseñanza de las lenguas y un largo etcétera, de ahí su dificultad para el establecimiento de esos márgenes, que dicho sea de paso, tiene una función analítica. Creemos que estos campos no son ajenos para el estudiante y especialista de la comunicación y tienen pertinencia en la formación del profesional en ciencias de la información.

De acuerdo con la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (ALED) las Áreas temáticas y tópicos abiertos relacionados a los ED (en orden alfabético) son: Adquisición, Cognición, Educación, Etnias y minorías, Gestualidad, Identidad, Ideología, Interacción cotidiana, Literatura, Medios (incluyendo la Internet), Profesiones e instituciones (por ejemplo las relaciones de trabajo) y Teoría y metodología. Esto nos da una idea de la amplitud y variedad que de acuerdo a la aplicación de los estudios va abriendo nuevas brechas y ofreciendo otras posibilidades de aplicación y uso para la comprensión de prácticas sociales. Este listado nos da cuenta de la variedad de disciplinas que les interesa el estudio sobre el discurso.

De la misma forma que tenemos tipologías para definir “discurso”, existen otras tantas especificaciones sobre los objetivos y aquello en lo que puede aplicarse los ED y AD. El AD se puede aplicar al estudio de las reglas sintácticas y pragmáticas de los discursos sociales, el estudio de sus reglas de coherencia / cohesión; de las condiciones de producción / circulación / recepción; de las posibilidades de emergencias que presentan los discursos, de sus procedimientos de exclusión, control, clasificación; de las relaciones entre las formaciones social, ideológica y discursiva; el estudio de las relaciones entre discurso y las coyunturas que los conforman; de procesos de interdiscursividad en los discursos y de las materialidades discursivas y sus funcionamientos. Es decir, aun cuando en comunicación no usamos por lo general tipologías duras o estudios básicamente lingüísticos, es posible tomar una frase y desanudarla muy detalladamente o bien adquirir conjunto más o menos amplios de textos.

Uno de los objetivos más importantes tanto del ED y AD consiste en develar, describir y comprender los efectos y modos en la producción social del sentido (que se da no solamente en la materialidad ideológica). Dicha producción no depende únicamente de una semántica lingüística, sino discursiva, esto es procesual en la que es necesario al mismo tiempo que se analiza un cuerpo de prácticas textuales, las relaciones con los procesos de producción-distribución y de interpretación. Ciertamente en un trabajo es muy difícil describir todos estos procesos pero resulta conveniente tenerlos en mente como forma para complejizar el objeto de trabajo e investigación. De esta manera el AD y ED procede mediante ciertos mecanismos en lo que quieren estudiar las relaciones de los siguientes procesos ver los juegos entre los explícito / implícito que son dimensiones relacionadas.

Con estas revisiones queremos preliminarmente concluir que la restricción de los ED a cuestiones mediáticas o materialidades ideológica restringe mucho. Los ED es un espacio conceptual muy rico y amplio que ofrece muchas posibilidades a los estudiantes de los fenómenos de comunicación (medios, recepción, estudios culturales, interacción social, educación, comunicación organizacional y relaciones públicas…), las interacción entre actores sociales, mecanismos de expresión o la estructuración de objeto de poder. De la misma forma el AD es una técnica, una práctica que puede en proyectos de investigación funcionar como estrategia principal o complementaria. El gran reto teórico y metodológico es combinar la apertura y creatividad, con el rigor que impone lo que ciertamente no hace muy fácil el empleo de esta práctica-técnica.

2. Recorridos metodológicos

Para Jesús Ibáñez (citado por Jóciles Rubio, 2001) el AD tiene tres niveles: El primero es el llamado nivel nuclear se captan las estructuras elementales y los elementos nucleares. En este nivel establece el tema de cuatro formas de verosimilitud mediante las cuales el discurso intenta simular una verdad. El segundo es el nivel autónomo que es descomponer el material discurso en sus diversos textos que se pueda relacionar con distintos ‘ethos' de clase, edad, género, subcultura o creo político; es por consiguiente un análisis de las propiedades internas del discurso. Así por ejemplo si el objeto de análisis es sobre la inmigración obtenemos todos los tipos de sub-discursos que existen: el radical, el permisivo, el conversador, el discurso la clase obrera, de la clase medio. Esta tipologización lleva el sentido de ver qué hay detrás y no quedarse en él.

Finalmente en el tercer nivel (o total) a través de la cual se recupera la unidad inicial, la totalidad. Esto en dos sentidos; primero, porque las situaciones concretas en que se producen los discursos analizados (sean grupos de discusión, entrevistas, campañas iniciadas por la prensa escrita o situaciones conversacionales) son concebidas como un reflejo, a nivel microsocial, de lo que sucede a nivel macrosocial. Estas situaciones se ven como momentos de un proceso social del que forman parte, de modo que a este nivel se persigue, interrelacionar esos momentos con ese proceso que actúa sobre ellos.

2.1 De las primeras preguntas al nivel nuclear

La elaboración de cualquier trabajo de investigación supone una serie de decisiones. Desde el saber común y la información que ofrecen los sentidos hasta la configuración del objeto de estudio y su posibilidad. Los tránsito de los reflujos de lo interior y exterior conforman la diversidad y la sensación de un marco temporal en el que se extiende el trabajo. Subrayamos esta dimensión de éxodo y salida que toda investigación supone, porque antemano hay una renuncia a cualquier cierre de información, tiene algo de aventura porque es previsible en algunas fases del proceso, pero no es un resultado final. Anteriormente todo modelo aparecía como un fin, el punto culminante de una jornada; en el AD solo se confirman algunos aspectos, pero la certidumbre sigue su curso. Las estrategias que se sigan son importantes, el método también ( Cf . Galindo, 1998, p.p 31-41).

Un aspecto no menor en la investigación es la forma de preguntarte. En el caso del discurso no sólo preguntamos por textos (escritos, orales), sino por otros fenómenos de la cultura que nos llaman la atención y nos interpelan desde esa particularidad que identificamos. Pregunta- objetivo-hipótesis forman un triángulo fundamental en el proyecto de toda investigación. En la preguntas interviene lo que Gadamer llama “horizonte de referencialidad”, las propias filias y fobias que no son ajenas a la conceptualización que hacemos. El discurso es materialidad, pero también proceso; encadena como expresión dos subsistemas del proceso comunicación producción-interpretación. Esta ideal proceso, llamada desde la lingüística por Benveniste (1977, p.p 47-94) como “enunciación”; el discurso da cuenta del proceso en el que se encuentra inscrito. Así el discurso ofrece un tipo de reflejo de lo que acontece en los otros componentes del proceso. No podemos obviar el contexto, de aquí que dentro de la división tripartida hecha por Morris (1985) para estudio del signo (sintáctica, semántica, pragmática), la opción principalmente sea ésta última, en la que remitimos el análisis de los signos, a sus procesos de producción-interpretación.

Los objetivos forman parte de un proceso a lo largo de todo el trabajo. Surgen de un conjunto de inquietudes/ intuiciones que se materializan en una pregunta y ayudan a guiar el recorrido y proceso de investigación. En todo AD se van realizando operaciones simultáneas: no es un continuum diacrónico que va del contexto al análisis o de la categorización a la aplicación del ejercicio analítico. Es un ir y volver ( sístole y diástole ) de las categorías explicativas al análisis en sí y luego nuevamente a esas categorías para revisar o ajustarlas, para interpelarlas y hacerlas más funcionales. Una de las ventajas que ofrece el AD en ciencias sociales es su plasticidad; el AD no permite hacer cruces, imaginar preguntas y mundos posibles. El AD —a la manera de un programa de Internet— nos permite navegar conjuntos textuales, reconocer sus diferencias y peculiaridades, identificar sus procesos de reproducción, sus ciclos de existencia. Para iniciar el trabajo es necesario someter a procesos de metaforización el discurso: verlo como un espacio, un organismo que palpita y vive de una determinada manera; el discurso ayuda a entrever esos procesos y dinámicas. No es solo que el lenguaje cotidiano, como nos han recordado Lakoff y Jonson (1980), esté hecho de metáforas, sino que la metáfora debe se potenciada como instrumento heurístico que posibilita el recorrido y degustación del discurso-texto, el reconocimiento de sus modos de comportamiento en contextos comunicativos específicos.

En este proceso la selección de textos se va haciendo, en ocasiones el criterio es el problema, la pregunta, la propia intuición que tiene el investigador. Es otra ventaja del AD como técnica sirve lo mismo para analizar un texto que una práctica más compleja sistema de discursos en relación como lo aplica la Asociación Pro-Derechos Humanos (APDH, 1999) al analizar comparativamente distintos tipos de discurso sobre violencia familiar. Esta será otra operación en el proceso nuclear; en las primeras trayectorias que realiza el investigador hay que identificar núcleos de condensación, problemas de aspectos que nos llamen la atención sobre el funcionamiento del discurso.

2.2 El nivel autónomo: descomponer y asociar; nombrar y recorrer

Las primeras elecciones y selecciones que se hacen, forman un componente que ayuda a colocar una cierta frontera imaginaria sobre esa semiosis interminable que es la vida social. De las operaciones para romper al texto se encuentra la selección de Unidad de Análisis (UA), el cual tiene un grado de arbitrariedad, se remite a las preguntas-objetivos-hipótesis.

En este proceso de fragmentación comienza a operar las primeras decisiones, los conceptos, las preguntas claves que en esta fase se irán precisando y en la cual pondremos a prueba las primeras sospechas. La misma indagación, la delimitación perceptual de los discursos que tenemos delante nos llevará a precisiones conceptuales que son importantes y se conectan con otros recorridos como la construcción de un marco teórico-conceptual (MTC) que no surge como algo impuesto y a priori desde una configuración previa, sino que en combinación con el primer triángulo (primeras preocupaciones, objetivos generales y respuestas preliminares a esas preguntas) y de la funcionalidad que nos aportan un conjunto de juicios articulados sobre la realidad. En este proceso es que muy útil haber hecho una revisión de varias de marcos en TD que pueden provenir como hemos señalado de muy diversas disciplinas.

El MTC se va precisando; contrario a lo que algunas escuelas enseñan, tiene una flexibilidad y plasticidad también y dentro de sus funciones ayuda a tomar decisiones metodológicas, a precisar la mirada dentro de lo discursos-textos-prácticas que analizamos. La arbitrariedad para combinar y articular conceptos no es absoluta; así como la combinación conceptual que nos lleva a armar cuerpos teóricos deben en principio tener un criterio de funcionalidad, de adaptación. Ningún autor debe incluirse como parte de un edicto siempre y cuando no cumpla ese principio. No hay bloques preconfigurados, ni el que citemos a una determinada corriente significa que sigamos su programa de trabajo de manera categórica y absoluta. Cada investigador y usuarios de los ED y AD hacer sus propias elecciones y por aproximaciones a partir del proceso mismo, de los hallazgos y de no poca dosis de intuición que ayudan sobre todo a sobrellevar las incertidumbres.

2.2.1 Recorrido teórico

Se atribuye a Harris en el contexto del análisis distribucionalista la creación del AD; desde ahí se expandirá a otras áreas y saberes lo que rápidamente forma un intrincado movimiento teórico. En ese sentido los primeros marcos teóricos provienen de la lingüística y que han sido muy pertinentes en los programas de estudios de ciencias de la comunicación destacan la lingüística funcional (Jakobson, Halliday), la lingüística textual (Van Dijk, quien ha llegado a ser parte del campo académico), la teoría de la enunciación y sus derivaciones (Bajtin, Benveniste, Kebrat Orecchioni), los estudios de retórica, nueva retórica (Perelmann, Toulmin…). Los primeros intentos de estudios integrados, que corresponde a la explosión del campo de estudio provienen de los ochenta; no es casual que los estudios del discurso, en su irrupción y expansión, caminen paralelamente a algo que sucede también en el campo académico de la comunicación, que vive su misma explosión en esa década.

La variedad de objetos llama una diversidad igual de métodos, orientaciones, perspectivas y tendencias para describir, analizar y comprender los procesos de construcción de sentido en las distintas prácticas sociales. Reconocemos que es casi imposible hacer un recuento de todos ellos porque aglutinan objetivos muy diversos. Hay aplicaciones que no han tenido prácticamente aplicación en el campo académico de la comunicación en Ibero América. De cualquier forma, eso no impide que por lo menos recorramos algunas orientaciones que ayuda al lector a ubicar tendencias que aparecen entremezcladas en la argumentación de algunos manuales.

Al estudiar distintas aproximaciones y manuales que definan la idea de discurso, nuestra lectura nos permite observar tres grandes líneas en el estudio del discurso, por lo cual hemos ubicado tres grandes áreas teórica para su estudio. Resumimos en los siguientes esquemas las propuestas de agrupación de dos manuales De acuerdo a Dominique Maingueneau (1976), quien usa un criterio histórico-epistemológico básicamente lingüístico el resumen de métodos, perspectivas y orientaciones es:

Cuadro 1

Descriptor

Autores

Obra representativa

Lexicología

Guiraud

 

(1977), La semiología México, Siglo XXI 3

Muller

(1960), Problemas y métodos de estadística lingüística Paris, PUF

(1974), La estadística lingüística Paris, Hachette

 

Enfoque sintáctico

Harris, Z.S.. (enfoque sintáctico)

(1952) Análisis del discurso “Discourse Analices” en Language 28

Pecheux y Robin

(Análisis automático del discurso)

(1978) Hacia el análisis automático del discurso (Madrid, Gredos)

 

Perspectiva

Enunciativa

 

Benveniste

(1971) Problemas de lingüística general México, Siglo XXI

Jakobson

 

(1971) Ensayos de lingüística general , Barcelona, Seix Barral

 

Julieta Haidar (2000, 2000b) realiza en sus trabajos agrupaciones más transdisciplinarias, aunque por didáctica el criterio es por país, el cual tiene la ventaja que facilita una primera agrupación, aun cuando no permite ver pliegues, relaciones más allá de la estrictamente nacional, sobre todo en Europa, donde es muy común que los autores no trabajen en sus lugares de origen; de cualquier manera nos parece un criterio, que dentro del mar de posibilidades, ofrece unas primeras orientaciones. Incluimos, algo que por espacio Haidar no incluye la obra representativa que a nosotros nos parece conveniente porque así se formarían algunos listados bibliográficos que si no aceptan el nombre de “fundacional” sí al menos de una guía básica de lecturas. La lista extensa, simplemente para dar una visión al lector, incluimos los países que a nuestro juicio son los que más influencia han tenido y de ellos una selección de obras que ocupa lugares importantes en las bibliografías de manuales sobre TD y AD.

Cuadro 2 Estados Unidos

Descriptor

Autores

Obra representativa

M. Distribucional

 

Harris

 

(1952) Análisis del discurso ,

M. Transformacional

 

Chomski

 

 

(1977) Problemas actuales en teoría lingüística. Temas teóricos de gramática generativa , México, Siglo XXI

Etnografía de la Comunicación

 

Dell Hymes y Gumperz

 

(1972), Directions in sociolinguistics the ethnography of communication, New York, Holt Rinehart and Winston .

Cuadro 3 Reino Unido

Descriptor

Autores

Obra representativa

Filosofía Analítica (teoría de los Actos de habla)

Austin

(1971) Palabras y Acciones. Cómo hacer cosas con las palabras , Buenos Aires, Paidós.

Searle

(1969) Actos de Habla Madrid, Cátedra

 

Analítica Textual

Halliday

(1976) El lenguaje como semiótica social , México, FCE

Argumentativo

Toulmin

(1958) The uses or arguments , Cambridge, Cambridge University Press,

(1979) An introduction to Reasoning , New York, Macmillan Publishing Company.

Análisis Discurso, Cultural e Ideológico

Thompson J.B.

(1985) Studies in the theory of ideology , California, UC Press.

(1993) Ideología y cultura moderna —teoría crítica social en la era de la comunicación de masas , México, UAM-X.

Análisis crítico del discurso

Wodak y Meyer

Fairclough

Wodak y Meyer (2003) Métodos de análisis crítico del discurso , Barcelona, Gedisa.

Fairclough Norman (1994) Discourse and social change , Polity Press, Cambridge

 

Cuadro 4 Francia

Descriptor

Autores

Obra representativa

M. Argumentativo

Ducrot

Anscombre

(1994) La argumentación en la lengua , Gredos, Madrid

Escuela Francesa de Análisis de Discurso

 

Pecheux

Robin

Pecheux (1969) Análisis automático del discurso , Madrid, Gredos.

Pecheux (1975) La verite de la palice , Paris, Maspero.

Robin (1973) Histoire et linguistique , Paris, Armand Colin

Otros modelos

Dubois

Recanati

Todorov

Kerbrat-Orecchioni

Benveniste

Dubois et al (1974) Retórica General , Sao Paolo, Cultrix.

Todorov (1978) Le genres du discours , Paris Seuil

Kerbrat-Orecchioni (1980) La enunciación. De la subjetividad en el lenguaje , Buenos Aires, Hachette.

Benveniste (1977) Problemas de lingüística general 2 tomos, México, Siglo XXI

Gramatología

Derrida

(1971) De la gramatología , Buenos Aires, Siglo XXI

Modelos Semiótica Narrativa

Greimas

Barthes

Bremond

Genette

( et al )

Barthes et al (1984) Análisis estructural del relato , México, PREMIA EDITORA

Greimas (1983) La semiótica del texto , Buenos Aires, Paidós

Barthes (1980) S/Z , México, Siglo XXI

Crítico

Foucault

(1970) La arqueología del saber , México, Siglo XXI

 

No todos estos cuadros se refieren al “análisis duro”, auque hay que reconocer que el AD como tradición de trabajo emana de ahí. Sin embargo hoy el AD abreva de orientaciones teóricas y corrientes filosóficas de pensamiento más amplias que el usuario del ED y AD aprenderá a identificar y a utilizar con base a sus objetivos de trabajo. Resulta evidente que cualquier pretensión integral devendrá en ausencias; la misma Haidar quien hace una agrupación más extensa de la que hemos coloca no incluye ciertos países y orientaciones que han producido cuestiones como los escandinavos u Holanda de donde proviene Teun Van Dijk quien cuenta con gran producción al respecto y éxito reconocido en el campo iberoamericano.

La visión crítica es tal vez la que con más frecuencia aparece referida; en un inicio francés con las obras Pecheux y Robin, así como el celebérrimo Foucault, su objetivo principal es entender al discurso como práctica enunciada considerada en función de sus condiciones sociales de producción, que son fundamentalmente condiciones institucionales, ideológicas, culturales e histórico-coyunturales. A estos marcos teóricos hay que incluir todos los autores y visiones que estudian la ideología como el mismo Reboul quien lo hace a partir de un modelo lingüístico, o Thompson desde la sociología crítica; muy cercano a las preocupaciones de las ciencias sociales el llamada Análisis Crítico del Discurso es una reformulación de algunos aspectos que no se quedan en la dimensión socio-política como dominante y explora interesantes relaciones con las la psicología social y las perspectivas socio-lingüísticas. 4 La lista es muy extensa porque existen muchas teorizaciones útiles proveniente de autores que no les interesa el AD, así el analista tiene que considerar y destinar un tiempo a su comprensión y manejo, a la prueba de aplicación en los cuerpos textuales que analiza.

Otra posibilidad de agrupación de estos marcos teóricos procede de las macro-operaciones discursivas (MOD) que se definen como el modo de funcionamiento, un modo de organización del discurso y se relacionan con funciones textuales como narrar, describir, argumentar. Así podemos realizar árboles conceptuales que nos den agrupaciones de marcos teóricos preocupados por la narración o la argumentación, por la explicación o la didáctica. Desde nuestro punto de vista rara vez estos modos se presentan en estado puro, así nos gusta caracterizarlos como niveles del discurso. Por ejemplo en el caso de la prensa informativa, si bien su dimensión es básicamente referencial, no podemos negar que se encuentra un nivel argumentativo, un convencer dada por la selección de datos. La noticia intenta en algún sentido convencernos de algo, aun cuando su funcionamiento fundamental venga dada por la narración o la descripción.

En el caso de los autores y teorías funcionales para el estudio de la ideología, los procesos argumentativos y retóricos tenemos un listado extenso que incluye Foucault, la Escuela Francesa (ver Cuadro 4), la escuela inglesa (ver Cuadro 3) o mejor dicho anglófona donde muchos autores no ingleses realizan una reflexión sobre el tema de la ideología (Fowler, Hodge, Kres, Trew) entre los que destaca Norman Fairclough y de forma señalada por su gran presencia en el campo editorial hispanoamericano Van Dijk. Los marcos teóricos los podemos abrir tanto cuanto queramos, ya que en el caso concreto de la retórica se encuentra anclada en la Grecia clásica y en varios hitos de la filosofía del lenguaje. Ya en el siglo XX y más aún en la segunda mitad, con el gran giro lingüística en las ciencias sociales, humanas y de la cultura se abren las vertientes; en el campo de la lingüística las teorías pragmáticas de P.Grice 5 la lingüística enunciativa o la semántica argumentativa de Ducrot y Anscombre, les interesa la dimensión ordinaria del habla y se hacen preguntas por el valor argumentativo de los enunciados.

2.2.2 La noción de modelo “operativo”: Una propuesta para el análisis de la ideología y el poder en las prácticas discursivas

Una de las formas más convencionales y a la vez didácticas de trabajar el análisis del discurso es mediante modelos. De forma caricaturesca puede describirse como tener un objetivo y unas preguntas, identificar algún modelo y atravesar por él algún texto o cuerpo de ellos para obtener una determinada información o visión especifica sobre sus componentes.

En este apartado queremos resumir una propuesta de trabajo par el estudio del poder y la ideología que es una materialidad importante. Todo modelo destaca unas relaciones significativas y definitorias de un fenómeno; dan una imagen sintética teniendo en cuenta algunas variables de los fenómenos estudiados y facilitan la traducción en una serie de enunciados teóricos sobre las relaciones entre las variables que caracterizan un fenómeno; estos lenguajes se basan en teorías. Así para identificar y aplicar cualquier modelo es necesario tener un grupo de conceptos, definidos nominalmente; un principio racional que explique la naturaleza de los fenómenos incluidos en el modelo y que conduzca a las definiciones nominales de sus conceptos; y un mecanismo de funcionamiento entre los conceptos.

El modelo tiene un valor “operativo” es decir facilita el recorrido que el análisis hace por los discurso y prácticas que analiza; incluyen no solamente la representación gráfica de un conjunto de fenómenos, sino instrucciones que ayudan a desanudar núcleos del sentido de aquellos discursos y prácticas que queremos analizar. Haidar y Rodríguez (1996: 74) tiene por objetivo usarlo para el análisis de prácticas discursivas con la finalidad de estudiar sus funcionamientos en la movilización del sentido.

El modelo contiene los aspectos teórico-metodológicos necesarios para fundamentar un análisis de prácticas discursivas concretas y es operativo (más que exhaustivo) porque posibilita la explicación del funcionamiento del discurso como práctica y su materialidad. En su propuesta Haidar y Rodríguez su propuesta de modelo para el análisis de la ideología y el poder tiene tres núcleos que son (a) la tipología de los discursos y sus criterios; (b) las condiciones reproducción y recepción de los discursos y (c) el funcionamiento específico de prácticas que partes de un asimetría en los interlocutores y una acción deliberada del enunciador de influir, persuadir o manipular al enunciatario.

a) El primer núcleo está por la identificación y análisis de los siguientes componentes: la identificación del objeto discursivo, sus funciones discursivas, los aparatos desde los cuales el discurso es vehiculado; Los sujetos colectivos que participan en la producción; la macro operaciones discursivas (demostración, argumentación, narración y descripción), el tipo de significante (escrito, oral), el grado de formalidad / informalidad. Estos componentes permiten la formación de una tabla matricial en la que se marca la presencia o ausencia de las características en cada uno de ellos y permite una sumatoria de rasgos.

Cuadro 7

Tipo de discurso

Objetos discursivos

Función Dominante

Aparato Ideológico

Sujetos del discurso

Macro operaciones

Tipo de discurso

Tono

Discurso sindical de los trabaja-dores la industria textil

Contratos colectivos de trabajo

 

Crisis y moderni-zación

Expresiva

Apelativa

Aparato Sindical

Central Obrera

 

Coalición obrero-textil nacional y estatal

 

Líderes obreros

Argumen-tación

Escrito

Formal

Tomado de Haidar y Rodríguez, 1996: 91

2) Segundo Núcleo. Las prácticas discursivas, consideradas como prácticas sociales, solo puede analizarse si se toman en cuenta sus condiciones de producción-recepción entendidas no sólo como elementos externos, sino como constitutivas de los discursos, ya que los impregnan y dejan sus marcas, aunque éstas no sean aprehendidas directamente y pasen por una serie de mediaciones. Una de las propuestas que interesa a estar autoras es la que hace Foucault de las condiciones de posibilidad de emergencia de los discursos; las formaciones imaginarias que el emisor y el receptor y de sí mismos, de su interlocutor y objeto (Pecheux), la relación entre discurso y coyuntura política (Robin), las gramáticas de producción y recepción (Verón), los procesos de interdiscursividad en un discurso (Bajtin, Kristeva, Maingueneau), los estudios de la situación comunicativa de Dell Hymes y Gumperz. Estas propuestas teóricas no son excluyentes, sino más bien complementarias y su aplicación depende del objeto de estudio, así como del tipo de discurso. Cuando realizamos un AD podemos tomar en cuenta alguna de estas orientaciones de acuerdo al grado de complejidad y los objetivos del trabajo.

A manera de ejemplo ahondamos la explicación en la propuesta de Foucault (1983) para quien con el orden social, las condiciones que hace posible el surgimiento de determinados discursos están regidas por sistemas de exclusión y control, ya que el poder considera el peligro de aparición aleatoria de las prácticas discursivas. El discurso manifiesto no es “más que la presencia represiva” de aquello que se ha excluido. Los sistemas de exclusión de los discursos incluyen distintos procedimientos para controlar la circulación de los discursos. Los procedimientos institucionalizados externos a las prácticas discursivas comparten sistemas de exclusión como la palabra prohibida (tabúes, rituales, el derecho exclusivos o los privilegios para decir o hacer), la separación entre la locura y razón sobre lo que Foucault tanto insistió; la voluntad de verdad que no solo establece lo que es verdadera sino que separa lo que se considera falso (el ejemplo canónico es el juicio contra Galileo Galilei). Los procedimientos internos a las prácticas discursivas también se encuentran socialmente institucionalizados como el “comentario” (que rige la producción discursiva y debe seguir lo dicho por el discurso fundante), el “principio de autor” (que lleva a dar más valor a algo si es citado como dicho por alguna autoridad importante), “la organización de las disciplinas” que regulan lo que puede o no ser dicho acerca de algo. Finalmente Foucault habla de los procedimientos que determinan las condiciones de uso, según los cuales se prohíbe la palabra a los sujetos cuando no están calificados para emitir cierto discurso. Hay rituales a la hora de decir un discurso (se establecen comportamientos para quien habla y escucha).

3) El tercer núcleo de este modelo operativo es el estudio del funcionamiento en sí del poder y la ideología. La complejidad para el análisis de los procesos del poder y de la ideología en los discursos se explica en parte por la ubicuidad e interrelación de sus funcionamientos para definir el grado en que dichos funcionamiento apoyan el objeto del discurso, según defiendan, critiquen o ataquen el poder establecido y propicien poderes alternativos de los movimientos sociales emergentes; analizar cómo la ideología dominante se reproduce en los discursos ocultando, deformando la realidad e impidiendo la conciencia de los sujetos sobre su subordinación o dominación. De acuerdo a la implicación mutua entre los tipos de discurso y sus condiciones de producción-distribución-consumo, los aspectos a estudiar para desentrañar los modos de funcionamiento del poder y la ideología

  • Las formas de lo excluido y lo impuesto en los discursos
  • Los procesos de interdiscursividad, las manera como se anudan distintos subtipos de discursos dentro de la práctica que se quiere estudiar.
  • Las formaciones imaginarias: la manera como enunciadores-enunciatarios imagina la situación, al otro, los objetos de referencia.
  • Las modalizaciones discursivas: el gran de compromiso que el enunciador tiene con el enunciado.
  • Los elementos estructurales y coyunturales, los actores de discurso y el poder, los estereotipos ideológicos, la deixis personal y la modalización.

Resumimos algunos aspectos en el AD hecho por Haidar (1990) de acuerdo al Discurso Sindical de los Trabajadores de la Industria Textil, (DSTIT) que colocamos en el Cuadro 7. Queremos mostrar el funcionamiento de un tipo de discurso en el cual la investigadora coloca algunos rasgos.

Los sujetos son representantes de los aparatos sindicales 6, se encuentran afiliados a un Partido oficial que al momento al partido oficial mexicano PRI; ellos son los únicos autorizados por el sistema para expresar ese tipo discurso y su función es clara: controlar a los obreros par que no exijan de sus patrones. En este DSTIT no se habla de “luchas de clases” o de “exploración obrera”, en su lugar se usan eufemismos como “conflicto obrero-patronales” que disimulan al excluido; en el discurso aparecen otro tipo de objetos como la modernización de la industrial textil y su crisis. A esta imposición, según lo señalado por Foucault se añaden las exigidas reglas del sistema gramatical y todo esto constituye los funcionamientos ideológicos-políticos que actúan a favor del poder, en lugar de cumplir la función que corresponden a los sindicatos.

En el DSTIT las formaciones imaginarias (las imágenes que los sujetos discursivos hacen de sí mismo, del objeto y del otro) el sujeto del discurso. La clase obrera tiene la imagen de sí misma de acuerdo a “sana labor”, “justos propósitos” “espíritu solidario”, buena voluntad”; y la opinión de los trabajadores con respecto a la “clase dominante” incluye los siguientes aspectos. “resistencia mal intencionada”, “notoria mala voluntad”, “actitud negativa”, “postura soberbia”. A pesar que estas operaciones de identificación son positivas en los obreros y negativas en la clase dominante, no hay una contribución para superar la desigualdad social ya que, en la estructura profunda, operan procesos de fetichización que la sostienen.

En lo que a las condiciones estructurales y coyunturales de los discursos se refieren, en el DSTIT algunas formas que observaron las analistas fueron: las condiciones de producción y reopción se refieren a la estructura de cooptación y dominación del Estado mexicano ejercido por los aparatos político-ideológicos. Esta situación específica del sindicalismos mexicano en la zona de estudio (la provincia de Puebla), explica la existencia de una autonomía peculiar y propia de la dominación ideológico-política sobre la dimensión estructural económica; y además hace entender por qué, a pesar de la fuerte crisis textil de los años sesenta, los discursos sindicales sólo en apariencia son combativos y clasistas, ya que en ellos dominan procesos de fetichización que se manifieste en exclusiones, eufemismos, estereotipos y neologismos. En el momento histórico-socio político las condiciones estructurales de producción y recepción no cambian, mientras que las coyunturas presenta algunas variaciones: en la dimensión extradiscursiva, cambian los contratos colectivos de trabajo; y en la dimensión propiamente discursiva, se presentan distintos funcionamientos ideológico-discursivos en relación con los objetos del discurso y su construcción.

Las investigadores extiende la noción de actas de habla (Austin y Searle) para describir la manera como funciona el principal acto de habla ilocutivo. El macro acto de polemizar se concreta en tres micro actos discursivo: el polémico reivindicativo, en el cual el proletariado textil de la región denuncia y plantea sus demandas ante la burguesía; el polémico-directivo, en el cual el proletariado denuncia la disidencia obrera e impone el poder; y el polémico solidario, que sirve al proletariado para denunciar a la burguesía y apoyar al Estado.

En los análisis que Haidar realiza a propósito de los Trabajadores de Industria Textil y algunas de sus prácticas discursivas es posible encontrar “estereotipos ideológicos” entendidos como una amalgama y conjunción de rasgos petrificados que sirven para la identificación (positiva y negativa) de los sujetos y de los obreros discursivos en su creación con el poder y la ideología. Algunos ejemplos son: el lema del periódico sindical Resurgimiento : “La lucha de clases es inevitable mientras existen explotados y explotadores” que puede parecer un estereotipo positivo, pierde este carácter por que no se encuentra tematizado en le periódico en toda la década de los sesenta. Expresiones como “las armoniosas relaciones obrero-patronales” que algunos líderes sindicales utilizan es un estereotipo positiva que oculta el antagonismo de las clases sociales.

Para el estudio de las modalizaciones discursivas, la investigador busca las marcas del sujeto que aparecen en los discursos analizados; para ello observa el empleo de verbos del decir (decir, afirmar, negar, asentir…) y verbos de opinión , la manera como el enunciador se identifica o relaciona con su enunciados (no es lo mismo decir “yo pienso que…” a “te juro que…”), las huellas propias del sujeto que nos habla del sujeto; para Reboul un discurso es más ideológico cuanto el enunciador trata de ocultarse y no mostrarse (Una estrategia es utilizar la primera persona del plural o formas impersonales. En el estudio de la modalización se incluye también la forma introducir los argumentos de autoridad, las modalizaciones asumidas empleadas con frecuencia cuando el enunciador dice “se diría que…”, “se piensa que…”

En suma el modelo es operativo cuando puede aplicarse a diferentes prácticas discursivas. Todos los funcionamientos y núcleos del análisis se encuentran interrelacionados que no siempre es fácil delimitarse o separarlos con precisión, pese a esa dificultad el análisis se enriquece al corresponder mejor con la realidad de las prácticas. Aun cuando este ejemplo citado por Haidar puede parecer radical por sus actores, objetos y nivel de confrontación, existen muchas prácticas en el mundo social mucho más sutiles en las que este tipo de análisis puede develar las asimetrías entre enunciador-enunciatario o bien, desglosar las operaciones que un actor social utiliza para transmitir una visión del mundo, para legitimar algún tipo de poder o para justificarse. Como hemos visto también en este ejemplo expuesto de forma muy rápida y general, se pueden tomar un conjunto de prácticas y aplicar concierto grado de rigor algunos conceptos. De la misma forma se puede optar por un análisis más microscópico que en lugar de tomar conjuntos y prácticas considere incluso algunos enunciados, o bien un artículo de opinión de algún diario.

2.3. Nuevas aperturas y totalidades

¿Qué puede ofrecernos los ED, TD y AD? Del código a la inferencia, del malentendido al presupuesto, la interdependencia de la semántica, sintáctica y pragmática, la lógica semántica, los niveles de sentido. Todo este repertorio en principio en una posibilidad de la cual el analista toma algunos atisbos para regresar a la principal actitud del investigador: hacer del mundo una pregunta; en ese sentido la actitud de más dureza en el análisis y rigor debe saber balancearse con la creatividad y el erotismo analítico que sugiere Barthes; la imagen de la polifonía no solo fue utilizada por el autor de S/Z , antes que él un ilustre e indispensable antecedente de la estructuración musical de una obra teórica es Lo crudo y los cocido de Lévi-Strauss: no sólo los títulos de los apartados relevan esa intención, sino en la fundamentación que el autor da en la “Obertura” dejan ver la impronta musical en la construcción de su objeto de estudio, algo en apariencia lejano a las estructuras musicales, como son los mitos de unos grupos indígenas en Brasil.

Analizar y sumergirse se conecta con la composición musical; todo sistema explicativo y comprensivo deviene en nueva polifonía, un nuevo orden de correlaciones. La identificación y reconocimiento de estructuras o significados, de sentidos o reglas (de acuerdo a la perspectiva usada) decanta por el principio dialéctico de la investigación en nuevos órdenes de cuestionamiento en un círculo interminable. Analizar es también poner en funcionamiento un sistema de voces que opera en el mundo de la explicación y la acción.

Estas páginas no han aspirado a completar o bosquejar el abigarrado mapa conceptual del AD, ED y TD. Hemos querido ofrecer no solamente una didáctica, sino visualizar en ella una ética, una forma de relación con el mundo. No hemos querido tampoco “enseñar” aun cuando aclaramos nuestra intención didáctica en las primeras líneas. Ibáñez repetía que sólo se aprende, no se enseña. Así pues éstas han sido pistas, sugerencias y en el mejor de los casos provocaciones. No hay recetas, apunta sabiamente Abril (1995: 431), ni en el AD, TD o ED, ni siquiera en la cocina que dispensen de tener “buena mano” e intuición ala hora de combinar los ingredientes. Así el análisis del discurso y la culinaria, seguirán siendo ocupaciones artísticas que renunciarán a cualquier diseño o consideración a priori, y demandarán, como lo hace la cocina conocimiento y mesura, tino y actitud; los manuales (y textos como el presente) podrán ayudar, pero al igual que el libro de cocina sólo se dice qué y cómo combinar, lo demás, todo magia y sentido, podrá depender de la alquimia o el azar.

Bibliografia

  • Abril, Gonzalo
    • (1995) “Análisis Semiótico del Discurso” en Delgado, Juan Manuel y Juan Gutiérrez Métodos y Técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales , Síntesis-Psicología, Madrid, pp.427-463
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    • (1990) La noticia como discurso. Comprensión, estructura y producción de la información , Barcelona: Paidós.
    • (1997) Racismo y Análisis Crítico de los Medios , Barcelona: Paidos Comunicación.
    • (1998) Estructuras y funciones del discurso , 12ª ed. México: Siglo XXI
  • Wodak Ruth y Michael Meyer (comp.) (2003). Métodos de análisis critico del discurso , Barcelona: Gedisa

Notas:

(1)Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Madrid. Maestro en Desarrollo Humano, Universidad Iberoamericana, México y Licenciado en Ciencias de la Comunicación en la Universidad Latinoamericana. Actualmente es profesor e investigador en el departamento de Comunicación; además forma parte del equipo coordinar de la línea “cultura, ciudad y comunicación” del Centro de Estudios de la Ciudad en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.

(2)Zellig S. Harris en 1952 por primera vez el término “Análisis del Discurso”. Harris fue de los primeros lingüistas que extendió los procedimientos utilizados para el análisis de las unidades de la lengua a enunciados que van más allá del marco de la oración. Este lingüista estadounidense se refería a una técnica que posibilitara ver los elementos lingüísticos existentes en un texto y ver la frecuencia de su ocurrencia en un texto. El discurso puede ser entendido, desde esta visión, como un conjunto de reglas para los encadenamientos de las sucesiones de oraciones que componen un enunciado. El discurso designaría todo enunciado superior a la frase, considerado desde el punto de vista de las reglas de encadenamiento de una serie de frases ( Cf . Dubois citado por Giménez 1983: 123; Ducrot Oswald y Tzvetan Todorov (1984: 50, 279, 329, 338)

(3)En este listado de obras hemos optado por colocar la primera edición en castellano, a menos que no exista, en tal caso aparece la primera edición en el idioma original. Estas obras no se encuentran referidas en la bibliografía general al final del artículo.

(4)Un resumen integral se puede ver en Iñiguez Rueda (2003), en especial el capitulo VI, escrito por Luisa Martín Rojo. También existe accesible en castellano el texto de Wodak y Meyer (2003)

(5)No confundir con el lingüista suizo Jean Blaise Grize, lógico, asentado en la Escuela de Neuchatel, conocido sobre todo por su obra Logique et Langage (1990), la cual ha sido utilizada en trabajos para el análisis de la ideología sobre todo a partir de su principios de esquematización. Estos autores se diferencia básicamente porque el Paul Grice. Mientras que el inglés es conocido y citado por sus máximas conversacionales que son conceptos no normativos, pero se supoe aceptados por todos aquellos que participan en una conversación y se resumen en Grice, Paul (1975) “Lógica y conversación” en L.M. Valdés (ed.) La búsqueda del significado , Madrid: Tecnos /Universidad de Murcia.

(6)El lector debe tomar en cuenta que este trabajo fue realizado fue realizado en los ochenta pero toma información y actores que proceden de los sesenta: México era entonces un país gobernado por un partido político (PRI) que llevaba 60 años en el poder, con un fuerte control del sindicalismo mediante organizaciones corporativizadas; prácticamente no existía disidencia organizada y la que había era severamente castigad.
Una de las características del sistema político mexicano era la corporativización; esto es, organizaciones que no eran independientes y que el gobierno a través de los líderes manipulaba a los grupos sociales. El sindicato que analiza Haidar y Rodríguez está corporativizado y no representa de manera auténtica los intereses de los trabajadores.

 

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Tanius Karam

     


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Actualizado: 23/06/2008