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Volumen 3, Número 6 | Otoño 2006
Capacidad tecnológica, una
estrategia de aprovechamiento glocal Siglic
Gutiérrez (1) y Hazel
Mogollón (2)
Palabras clave: Internet, glocalidad, periodismo, necesidades informativas.
Key words: Internet, glocalidad,
technological capacity, technological learning.
En el ámbito específico del periodismo tenemos que la llegada de Internet no sólo ha venido a revolucionar los espacios de creación e intercambio entre emisores y receptores a través de canales y códigos, hipermediáticos, virtuales, interactivos. También supone cambios en la pautas de captura tradicional para la recolección de datos. Se trata de una revolución en los métodos de aprender y aprehender el mundo. Tradicionalmente, en las escuelas de comunicación social los periodistas aprenden a construir su discurso sobre la base de documentos y testimonios (Dragnic, 1992). Los documentos comprenden todos los discursos escritos o filmados que se encuentran en bibliotecas, hemerotecas, videotecas, archivos; mientras que los testimonios son recogidos a través de conversaciones con testigos de los hechos, llamadas telefónicas o visitas a oficinas de prensa o de relaciones públicas de organismos públicos o privados. Esta técnica de recolección de información, conocida en periodismo como “consulta de fuentes” forma parte de una de las pericias fundamentales del reportero. Hoy sabemos que la irrupción de Internet en el campo de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) revoluciona la labor que se genera en la construcción de la noticia, quebrantando las limitaciones de espacio, tiempo y costo, con la promesa de ofrecer un mosaico de datos donde la diversidad de voces y testimonios impera. No obstante, este abanico de posibilidades no es garantía absoluta de que la labor de hacer periodismo haya adquirido mayor precisión en sus contenidos, por el simple hecho de tener acceso a la red y utilizar el correo electrónico. Internet, al igual que toda herramienta tecnológica, debe ser aprendida - y aprehendida - en su justa dimensión para sacarle el mayor provecho. De lo contrario, quien la detente habrá adquirido tecnología, mas no capacidad tecnológica. El aprovechamiento de la tecnología
en la industria informativa venezolana es una necesidad primordial para
resolver algunos problemas comunicacionales específicos de nuestro
entorno. Es la vía más expedita para que el periodista pueda
desarrollar sus propios productos en la plataforma virtual. De lo contrario,
el profesional quedará limitado al nivel de simple usuario de la
tecnología, y en consecuencia, el efecto globalizante, intrínseco
en el desarrollo de las redes telemáticas, terminará por
anular sus posibilidades de ser transmisor de los contenidos culturales
de la sociedad donde La informatización de la sociedad, expresada fielmente en esta plataforma virtual llamada Internet, llegó a convertirse para el periodista en una nueva rica y potente fuente de información donde convergen personas, grupos (reales y virtuales) y documentos que enriquecen los contenidos informativos, ofreciendo, en menos tiempo y con mayor cercanía, la posibilidad de mejorar la comunicación social. Para varios autores, Internet es la materialización en bytes de lo que McLuhan (1969) denominó “la aldea global”, dado que constituye un proceso creciente de complejas interconexiones entre sociedades, culturas, instituciones e individuos a escala mundial. Sin embargo, autores como Xosé López García (2000) insisten en afirmar que las transformaciones comunicacionales de la última mitad del siglo XX comprenden una doble y simultánea perspectiva “glocal”, global y local a la vez, en la cual, de la mano de las tecnologías actuales se produce el redescubrimiento de los contenidos culturales locales, la revalorización de lo local. Esta doble faz tiene su origen
en la economía ya que la palabra glocal es producto de una necesidad
de conceptualización por parte de las grandes corporaciones transnacionales
con la finalidad de esquematizar sus nuevos procesos de mercadotecnia
tal como lo deja ver el investigador Alberto Acosta (2003). Pero esta fragmentación es posible no solamente porque un conglomerado de empresas ha deseado diversificar su mercado, sino porque se ha conjugado con ello la tecnología que hace posible desarrollar habilidades y generar nuevas necesidades de consumo jamás pensadas dentro del comercio tal cual como lo veíamos hasta hace unos 20 años. Pero en el caso que nos ocupa como lo es la información periodística también se han roto paradigmas y se han creados nuevos procesos para generar contenidos informativos. Por esta razón, impera
la necesidad de pensar la tecnología como una táctica para
desarrollar la comunicación, a partir de los requerimientos de
la propia cultura, imponiendo estrategias para subrayar la generación
de contenidos locales en la telaraña de globalidad que se teje
en las esferas virtuales.
Fundamentos teóricos En el centro de toda esta discusión, hay, sin embargo un punto en que todos parecieran estar de acuerdo: el rol fundamental que el fenómeno de Internet ha jugado en el mundo de las comunicaciones y, particularmente, el de los medios de comunicación. Precisamente por ello, intentamos partir de un enfoque posmoderno de la ciencia. Pues como muy lo expresa Méndez (2003): “Independientemente de las diferentes expresiones de la postmodernidad, que van desde un nihilismo hasta el ciberespacio, se tiene que reconocer que representa, a nivel epistemológico, una ruptura con la modernidad, al admitir que la realidad es compleja, cambiante, incierta y turbulenta, y que frente a ésta es necesario la comprensión de complejidad social o natural, así como la comunicación múltiple entre diferentes saberes culturales, para abordar los diferentes problemas”. (Méndez, 2003, p. 45) Para comprender dichos componentes complejos en la sociedad o en la naturaleza, se ubica el paradigma de la complejidad propuesto por Edgar Morin (1990) quien se basa en una concepción de sistema, pero no entendida con una visión tecnocrática o totalizadora, sino como un término genérico o generador de sistema, donde se construye una circularidad del todo y las partes, al punto de que estos se complementan y antagonizan. Morín (1990) entiende que dentro de su visión se invita a una circularidad entre el todo y las partes, donde se enfrentan los sistemas como unidades múltiples cuyos componentes (partes) se circunscriben a una identidad propia que permanece en ellas, por un lado, y a una identidad común que comparte con el resto de sus congéneres para establecer su convivencia sistémica. Bajo esta concepción, los estudios en comunicación confluyen en la observación de los comportamientos individuales de los elementos dentro de un sistema, detectando sus características intrínsecas; y a la vez se observan las confluencias entre estos componentes para establecer su contribución o perjuicio con el todo estudiado. De esta manera, el todo no puede ser comprendido sin las partes, y viceversa. El enfoque posmoderno de la ciencia expresa un análisis de la realidad de la cultura actual como expresión del análisis del progreso. Plantea que el avance, el desarrollo económico de las sociedades postindustriales, hacen que se geste un nuevo paradigma cultural, donde caen desde un punto de vista relativista, todas las grandes concepciones o cosmovisiones por las cuales el hombre occidental ha vivido. Y como dice Marcuse (1974), la tecnología es un proyecto histórico-social en el que se proyecta lo que una sociedad, y los intereses en ella dominantes, tienen el propósito de hacer con los hombres y con las cosas. La tecnología visualiza lo que una sociedad es, a un nivel concreto y también a un nivel metafórico. Internet es, tal y como ha reflexionado Manuel Castells (1997), una metáfora de la sociedad-red de nuestros días. Precisamente, desde el punto de vista gnoseológico el presente trabajo se fundamenta en la Teoría de la Sociedad de la Información y del Conocimiento desarrollada por Manuel Castells (1997), donde la información aparece como el elemento clave, aglutinador y estructurador, pues esta "sociedad de la información" se va a definir en relación a mecanismos como la producción, el tratamiento y la distribución de la información. Este modo de orientar la producción busca, como actividad prioritaria, el acceso a la información y su posterior procesamiento, mediante herramientas novedosas pues se supone que en la industria informativa es la forma que mayor nivel de beneficios económicos genera. Entra, sustentada en la tesis de Castell, en una economía global porque funciona como una unidad en tiempo real a escala planetaria (Castells, 1997). En este proceso, las tecnologías de la información son la infraestructura que permite los intercambios en tiempo real. No obstante, resulta necesario enfatizar en la desmitificación de la globalización como fenómeno aglutinador, capaz de uniformar el conocimiento. Tal como lo subraya García Canclini (1998), se trata, tanto de un conjunto de procesos de homogeneización, como de fraccionamiento del mundo. Es un fenómeno que se desarrolla en pedazos; pero a la vez se articula en forma paradójica o ambivalente. He aquí la doble perspectiva global-local que se presenta en este estudio. Frente a esta realidad se manifiestan dos posiciones antagónicas. Por un lado están quienes advierten que la globalización arrasará con las culturas locales. Por otro lado está la posición de quienes con una mirada optimista observan en las innovaciones tecnológicas el advenimiento de una sociedad más justa y más equilibrada, donde la diversidad no es un asunto relevante. De acuerdo a esta tendencia se tiende a pensar el mundo de una manera uniforme. Como si los sujetos sociales al estar inmersos en una misma aldea tendieran a reproducir de una forma homogénea patrones de conducta, consumo e identificación. Maricela Portillo y Claudio Flores (2000), profesores del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana parten de la premisa de que globalidad y localidad son acepciones inseparables. “No podemos hablar de lo global, sin hablar también de lo local. La diversidad constituye una parte esencial del proceso de globalización del sistema social. Si reconocemos que la sociedad global es una realidad emergente, que la globalización puede advertirse tanto en los procesos más cotidianos, como en los fenómenos macro y de alta complejidad, entonces debemos reconocer que plantear la problemática de la sociedad global implica necesariamente hablar también de lo local”. Frente a estas discrepancias, nos parece estratégica la visión de García Canclini cuando asume esta dualidad global-local como una coyuntura histórica que de manera compleja se va gestando, interconectando lo tradicional y lo hipermoderno, lo popular y lo súperinformado; pero que a la postre plantea nuevos retos para “imaginar programas comunicacionales con una visión diferente de la integración social y cultural latinoamericana, que tome en cuenta las narrativas de las culturas étnicas, nacionales y regionales desatendidas por la globalización” (García Canclini, 1998: p.8). Una estrategia llamada capacidad
tecnológica Uno de los grandes errores de los sectores productivos de los países en desarrollo ha derivado de la adquisición de equipos y recursos tecnológicos de más alto nivel sin el necesario acompañamiento de planes, políticas o proyectos educativos para que dichas tecnologías sean aprehendidas en su justa dimensión. Por muy eficiente que sea, cualquier herramienta tecnológica, máxime cuando es adquirida en otro país, debe asumirse como un árbol que se transplanta: el nuevo suelo debe poseer condiciones ambientales y nutritivas que le permitan crecer y desarrollarse en niveles óptimos. A este proceso se le conoce como capacidad tecnológica. Autores como Martin Bell (1987) afirman que la capacidad tecnológica es una categoría que implica la adquisición de información actualizada y un proceso de aprendizaje sistemático para que el uso del recurso sea terreno fértil y reporte un mayor aprovechamiento. Desde una concepción más universal Parisca (1991) define la capacidad tecnológica “como el conjunto de destrezas y herramientas necesarias para sustentar un proceso permanente de aprendizaje, requiriendo como base, cuatro capacidades técnicas esenciales sobre las que se fundamenta el desarrollo tecnológico:
María Isabel Neüman (1997) coincide con estos autores en los términos de aprendizaje y asimilación como producto de un desarrollo de capacidad tecnológica. Es decir, en la medida que la organización sujeto del proceso internaliza los conocimientos al punto de optimizar el desarrollo tecnológico, está generando entonces capacidad tecnológica. Sagasti, citado por Neüman (1997) sostiene que la capacidad tecnológica se da al interior de un proceso de desarrollo tecnológico en una organización productiva y representa un factor clave para el desarrollo industrial, pues es el camino seguro para alcanzar un acervo científico-tecnológico endógeno. Avalos y Viana (1989) explican la capacidad tecnológica que las organizaciones y sus individuos tienen sobre ciertos principios científicos, métodos organizacionales, diversas clases de Know how, determinadas destrezas y rutinas, que sustentan los productos, procesos y métodos de producción, así como los materiales utilizados en la producción de bienes y/o servicios; por tanto mientras mayor sea este dominio, mejor puede la organización operar, optimizar transformar y reemplazar su sistema productivo, aumentando así su eficiencia y competitividad. Bell, Larson y Westphal (1985), por su parte, entienden por capacidad tecnológica la actitud para hacer uso eficaz de la tecnología adecuada, a fin de manejar los cambios de los procesos y elaborar los productos esenciales para alcanzar la competitividad a nivel nacional e internacional. En resumidas cuentas, la Capacidad tecnológica queda entendida entonces como el resultado que internamente asume el sujeto involucrado en el proceso para la adquisición, conocimiento, manejo, uso, adaptación cambio y creación de tecnologías. Aplicado al campo de los medios de comunicación, específicamente en los periodistas y su escenario de acción, la capacidad tecnológica va mucho más allá de la compra de equipos informáticos, de programas o aplicaciones para la ejecución de tareas, de la conexión a internet y de cómo se maneje cada una de estas herramientas, se trata más bien de “incluir diversas clases de Know how tecno productivo que permita colocar en un formato determinado la noticia, a la vez que facilite el conocimiento de la herramienta y las potencialidades que ofrece para “crear” la noticia”. (Mogollón y Neüman, 2001) Esto implica acceso y manejo eficiente de la información tecnológica, y como advierte Neüman, autonomía para tomar decisiones sobre la variable tecnológica y alto grado de independencia de la asistencia técnica exógena. Cuando una organización importa tecnología para implementarla en sus procesos de producción pero neutraliza la asimilación de esa tecnología, adquiere capacidad de producción, más no capacidad tecnológica. Definitivamente la capacidad tecnológica es un factor clave dentro de los esfuerzos organizacionales por sentar la una plataforma tecno-económica desde la cual lanzar una estrategia de desarrollo. He allí una gran diferencia entre crecimiento económico sin desarrollo y crecimiento económico con desarrollo. Aprendizaje y asimilación
tecnológica Por otra parte Bell (1987) entiende el aprendizaje tecnológico como un proceso que debe ir más allá de la simple acumulación de experiencias. Existen según su criterio cinco formas de aprehender la tecnología “aprender operando”, “aprender cambiando”, “aprender contratando”, “aprender buscando” y “aprender entrenando”. Siguiendo este enfoque, se establece que cuanto más sistemático, planificado y significativo sea el proceso de aprendizaje, más efectivo será el uso que se podrá hacer de la herramienta tecnológica. Con esto se quiere explicar que el periodista no puede conformarse con acciones más bien espontáneas, como el aprender operando, durante su actividad cotidiana de producir información, puesto que esta práctica conduce escasamente a un conocimiento superficial de la tecnología, por demás insuficiente para que la aproveche en niveles óptimos y ocurra una real transferencia tecnológica. La asimilación tecnológica se asume como un proceso que va más allá del aprendizaje espontáneo. Cuando el aprendizaje implique un acto intencional, planificado y sistemático, por medio del aprender contratando, buscando o cambiando, que conlleve a la inversión de recursos para generar capacidad tecnológica, estaremos en presencia de un proceso de asimilación tecnológica (Neüman, 1997). Aguirre y Rebois (1995) definen la asimilación de tecnología como el dominio de la tecnología por quien la adquiere (por cualquier medio, esto es compra, intercambio, espionaje) al punto de que es capaz de ajustarla a sus necesidades en incluso mejorarla. En este sentido, el proceso de asimilación tecnológica se concibe como aquel por medio del cual se alcanza una comprensión cabal de una tecnología que permita, además de su utilización, la realización de actividades como:
De esta manera, los beneficios derivados del aprendizaje y la asimilación tecnológica debe ser internalizados por todos los actores involucrados en el desarrollo, económico, social, industrial, científico y político que lleve a países como Venezuela hacia su propio desarrollo tecnológico. Internet como Fuente de Información
(IFI) De acuerdo a sus características, Dragnic (1992) establece que las fuentes de información se clasifican en varios tipos: De acuerdo al origen de la noticia: se refiere a las fuentes vivas y las fuentes documentales. En el primer caso, el extracto original del hecho noticioso se presenta en la persona que se comunica directamente con el reportero, mientras que en el segundo caso, se comprenden libros folletos, revistas, discursos escritos, publicaciones, leyes, reglamentos, es decir, todos aquellos elementos escritos, filmados o archivados que pueden ser consultados por le periodista para la elaboración de la información. Grado de representatividad: en esta categoría se agrupan las fuentes en relación a su pertinencia y relación con el tema. Se dividen en oficiales (representantes o voceros de instituciones gubernamentales) y privadas (personas que brindan su opinión a nombre propio). Periodicidad: Comprende las fuentes fijas, aquellas que en forma permanente ofrecen informaciones relevantes y que por lo tanto, requieren de una cobertura diaria, y las fuentes ocasionales, que solamente en algunas oportunidades son requeridas por los reporteros. Ante esta clasificación, Internet se presenta como una nueva, rica y potente Fuente de Información que por sus características derivadas de la comunicación digital, constituye un nuevo elemento para la clasificación de las fuentes periodísticas. Internet como Fuente de Información (IFI) constituye un poderoso recurso para la generación de la noticia, cuyas propiedades ayudan al periodista, no sólo a enriquecer los contenidos de la información que genera, sino que también es el espacio, el “no lugar” donde se producen toda una serie de acontecimientos, que son susceptibles de ser convertidos en noticias. Se trata de una herramienta de investigación para la búsqueda de información que cumple con los requisitos señalados en la anterior clasificación y a la vez, aporta nuevas propiedades en la generación de noticias. En cuanto a la primera división (vivas y documentales), tenemos que IFI es una plataforma donde se alberga tanto a personas y grupos que se expresan en sitios web o por el correo electrónico, como a documentos, bases de datos, buscadores temáticos, ciberotecas, bibliotecas en línea, que registran acontecimientos ocurridos anteriormente. Sin embargo, por su propiedad de transmitirse a la velocidad de la luz, prescinde de las limitaciones de tiempo y espacio. Con respecto a la segunda clasificación (grado de representatividad), tenemos que IFI es una vía para obtener fácilmente datos y documentos de los sitios web oficiales de gobierno, a través de la visualización de su dominio (.com para sitios comerciales, .gov para gubernamentales, .org para instituciones sin fines de lucro), de tal suerte que es posible verificar la procedencia de un testimonio o documento, ya sea del sitio oficial de determinado gobierno o de la página de un usuario aficionado. La nueva fuente también facilita el acceso a actores sociales que no tienen recursos para establecer contactos regulares como los medios de masas. Como señala Cristina Ribas (1999), directora de Diario de Barcelona, publicado únicamente en formato digital en su nueva etapa, “En el medio digital es mucho más sencillo salirse de las versiones institucionales y de las declaraciones de las fuentes oficiales que canalizan las agencias de prensa”, lo que permite diversificar las fuentes. El criterio de periodicidad (fija y ocasional), también se cumple en la plataforma virtual de Internet, puesto que permite la posibilidad de establecer contacto permanente con informantes o hasta expertos en el tema que interese, a través del correo electrónico y a la vez facilita el contacto de informantes esporádicos a través de la misma vía. Con esto se quiere señalar que IFI cumple con los requisitos para que se considere como una nueva fuente de información periodística, aunque también posee características distintivas de las fuentes tradicionales. Los cambios generados en la industria del periodismo, gracias a la aparición de Internet, ocurren en forma cotidiana y a una velocidad tal, que el periodista no termina de asimilarlos si se apoya únicamente en la labor cotidiana. Internet como Fuente de Información no sólo ha modificado la redacción y la lectura de las noticias, sino también las pautas tradicionales de recolección de datos. Este poderoso recurso permite la búsqueda, obtención y transferencia de grandes cantidades de información. Ante ello, el periodista debe desarrollar las competencias para saber dónde y cómo buscar información con rapidez y bajos costos. Desarrollar con destreza métodos para usar eficientemente esta tecnología es indispensable para afrontar el reto, ineludible, de asumir la comunicación digital y sus aplicaciones. Metodología Dado que la virtualidad es una de las propiedades de IFI, nos encontramos con el hecho de que las unidades de investigación (periodistas) se encuentran en un medio poco aprehensible para las estrategias metodológicas utilizadas tradicionalmente. El ciberespacio es una simulación informática del mundo real, que amerita un abordaje adaptado a las características que lo componen. En consecuencia, la población quedó definida operacionalmente como todos los periodistas en Venezuela que acceden a IFI para generar noticias, ya sea en medios tradicionales o en medios de comunicación digitales. Para captarla, se aplicaron mecanismos adaptados a su naturaleza tecnológica, a continuación se describen dichos mecanismos:
En cuanto al estudio de campo, de igual manera se aplicaron técnicas e instrumentos adaptados a la naturaleza de la investigación. Este fue un proceso de búsqueda y experimentación en la plataforma tecnológica donde se desenvuelve la población. Se construyó un cuestionario, en formato web que fue aplicado a través de Internet. Siguiendo la metodología de Rojo (1995), se recogió la información invitando a los encuestados, a través del correo electrónico, a conectarse con la página web que contenía el cuestionario. Para incrementar la efectividad del instrumento se realizó la siguiente técnica:
Sin embargo, durante el estudio de campo nos encontramos con el hecho de que 25% (93) de las direcciones de correo “rebotó”, es decir, remitieron mensajes que señalaban la inactividad de la cuenta, o su desincorporación la servidor; un 61% (250) no respondió el cuestionario, y finalmente 50 periodistas convocados respondieron la encuesta, cifra que representa 13,4% de la población localizada. Se desea recalcar que las direcciones de correo consultadas se refieren a las que estos profesionales acceden con fines laborales, ya sea para entrevistar, recibir comentarios de sus ciberlectores, etc., por lo tanto quedaron descartadas las direcciones de e-mail con fines personales, ya que esta investigación se refiere al uso de Internet con propósitos periodísticos y esta condición se cumple, en el ámbito específico del correo electrónico en aquellas cuentas cuyo login o nombre son del dominio público, tanto del periodista como del usuario. Análisis de resultados Los resultados preliminares del primer contacto que se hizo con la población (una convocatoria a través del correo electrónico para constar el cuestionario en línea), indican que IFI es usado en mínimas proporciones: 25% de los periodistas tienen cuentas de correo electrónico inactivas y sólo el 13,4% manifestó su quehacer activo en las redes telemáticas. Los periodistas que usan IFI lo hacen bajo el criterio de “observar y cotejar” los datos que se generan en el ambiente virtual y desarrollan escasas iniciativas de participación en los servicios de mayor interactividad, tales como foros y listas de discusión. Dicha observación y cotejo se refiere básicamente hacia la revisión de sitios web informativos venezolanos y orientados a Latinoamérica, lo que supone un uso dirigido a la verificación de los pasos que dan los medios de la competencia. Por otra parte, tenemos que el correo electrónico que los periodistas publican en sus respectivos medios es usado con alta frecuencia (93,8%), pero con fines personales, (no periodísticos) en una proporción de 41,67%. En su gran mayoría, los periodistas se iniciaron en el mundo virtual mediante prácticas de aprendizaje poco efectivas como el aprender haciendo. Este factor dificulta el camino hacia un aprovechamiento real, eficiente y glocal de la tecnología. La asistencia técnica es un elemento que se facilita en escasa medida (4,2%), aun cuando, en la mayoría de los casos, las unidades de asistencia se encuentran dentro de la empresa donde el comunicador se desempeña. Este hecho sugiere la poca preparación de las unidades técnicas para afrontar el reto de la irrupción de Internet en la industria informativa. Con respecto a la asimilación tecnológica, la población se encuentra en el grado de creatividad incipiente, puesto que logran adaptar los recursos de Internet a sus requerimientos para su proceso de producción y logran identificar aspectos asociados a la condición virtual de Internet como Fuente de Información, a través de los cuales el empleo de la herramienta imprime valor de uso al producto, de allí que califiquen de “indispensable” la incorporación de la herramienta en el proceso de producción. La capacidad de adquisición de tecnología se encuentra en un nivel medio, dado que el acceso a IFI se produce con una alta frecuencia de conexión (79,59%); pero con niveles medios en lo que se refiere al sitio de conexión (37% en el escritorio) y al tiempo de conexión (38,78%), más de tres horas por día). La capacidad de uso analizada indica que la herramienta es aprovechada en un nivel bajo, ya que las mejoras en procesos y productos se orientan hacia el incremento de datos en cada noticia elaborada, sin que pueda determinarse si dichos incrementos se traducen o no en criterios de veracidad, precisión, riqueza lingüística; es decir en parámetros que denoten una construcción más elaborada, en términos de calidad, de la noticia. Es importante destacar que estos análisis quedaron confirmados en la investigación posterior de Miquilena (2002) quien en su estudio “Internet, periodismo y escuelas de comunicación social” obtuvo resultados muy similares al nuestro, aun cuando el diagnóstico sobre el uso de IFI, se realizó empleando técnicas metodológicas tradicionales. Entre sus hallazgos resalta el hecho de que luego del uso del correo electrónico se destaca el uso de sitios web de medios de difusión masiva, reproduciendo así los planteamientos de Rivadeneira (1994), Nicodemo (1996) y Bourdieu (1997) referentes a las consultas y revisiones de los otros medios para evitar una primicia o para medir el clima noticioso o de opinión. De igual manera, también se confirmó en dicho estudio que la consulta de medios de comunicación digitales refleja el seguimiento a noticias preelaboradas, en detrimento de recursos más interactivos como los foros o listas de discusión o las consultas a expertos. Consideraciones finales Sin embargo, este proceso debe desarrollarse bajo condiciones especiales que, a partir de la naturaleza global del fenómeno llamado Internet, faciliten el aprovechamiento local de la herramienta. Es este el camino para adentrarnos en la búsqueda de estrategias de apropiación que acorten los caminos para optimizar el recurso en función de generar productos comunicacionales en la telaraña global de la red de redes, a partir de las características de nuestra propia cultura:
La falta de aprovechamiento de Internet como Fuente de Información, para optimizar la generación de la noticia en Venezuela es una manifestación del riesgo que los países en desarrollo como el nuestro corren: ser arropados por el efecto globalizante que la plataforma virtual trae consigo. Ser víctimas de la globalización implica negarse a la posibilidad de que la tecnología digital se convierta en una alternativa glocal para el avance de nuestras economías.
Avalos, I y Viana, H (1989). La gerencia de tecnología: el eslabón perdido de la gerencia venezolana. Capítulo de libro: Las Empresas Venezolanas: Su Gerencia. Caracas: Ediciones IESA. Bell, M. (1987). Aprendizaje y acumulación de capacidad tecnológica industrial de los países en desarrollo. Traducido por Omar Yajure para la cátedra de Cambio tecnológico, aprendizaje tecnológico y sectores industriales de la Maestría de Planificación y Gerencia de Ciencia y Tecnología. Universidad del Zulia. Maracaibo. Bell, M, Larson y Westphal (1985). Technological Change in Infant-Industries: A Review of Empirical Evidence. Washington, D.C.: World Bank. Bourdieu (1997). Razones prácticas: sobre la teoría de la acción. Barcelona: Anagrama. Castells, M. (1997). La era de la información / Volumen I: la sociedad red. Madrid: Alianza editorial. Dragnic, O. (1992). Diccionario de Comunicación Social. Caracas: Edit. Panapo. De la Mota, I. (1988). Diccionario de la Comunicación. Barcelona: Edit. Paraninfo. García Canclini, N. (1998). La Globalización en pedazos. Integración y rupturas en la comunicación. En Diálogos de la Comunicación. núm.51. López, G. (2000). La
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Mg.Sc. Siglic Gutiérrez
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